Campanas extractoras verticales: guía completa para elegir bien

Estás reformando la cocina, te enseñan tres campanas que parecen casi iguales y nadie te explica por qué una vale para tu caso y la otra no. Pasa constantemente. Con las campanas extractoras verticales, lo que importa casi nunca se ve en la foto: el ancho, el caudal, la altura, si el aire sale a la calle o se recircula y cuánto ruido mete. Aquí te lo cuento todo, desde la medida hasta cómo montarla, para que decidas con criterio y no te arrepientas a los tres meses.

Qué es una campana extractora vertical y en qué se diferencia de otros tipos

Una campana extractora vertical es, simplemente, una campana de pared con el frontal inclinado sobre la placa. También la vas a ver anunciada como campana inclinada o de pared. Mismo producto, nombres distintos según el catálogo.

Definición express: campana adosada a la pared cuyo panel frontal forma un ángulo con la placa, normalmente de cristal o acero, con la aspiración en la parte inclinada o en su contorno.

La primera confusión que me encuentro siempre es esta: ¿campana inclinada o campana vertical? Ninguna diferencia. Son dos nombres para lo mismo. Lo que sí cambia radicalmente es el contexto en el que tiene sentido cada tipo. La campana convencional horizontal, la de toda la vida en forma de pirámide o visera, sobresale en plano por encima de tu cabeza. La de techo va empotrada en el falso techo y casi desaparece. La de isla cuelga del techo sobre una placa que no toca ninguna pared. Y la vertical solo tiene sentido cuando la placa está contra la pared. Si tu placa va en una isla, ni la mires, en serio.

¿Y por qué se ha puesto tan de moda? Por diseño, sí, pero también por algo muy práctico que no aparece en los folletos: como el frontal se inclina hacia atrás, puedes asomarte a la sartén o remover una olla alta sin darte con el borde en la frente. Quien mide más de 1,80 m lo entiende al primer día. Con una horizontal clásica instalada baja, el golpe en la cabeza es casi un rito de paso; con la vertical, el espacio libre delante de la cara es mucho mayor y cocinar deja de ser un deporte de contacto.

Pero el límite existe. Al estar más pegada a la pared, la zona de captación delante de los fuegos frontales es algo menos profunda que en una horizontal ancha. Para la cocina normal de casa no se nota. Si fríes a diario y en cantidad, o usas mucho los fuegos delanteros con ollas grandes, revisa bien la potencia y no te quedes corto.

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Ventajas reales de las campanas extractoras verticales: más allá del diseño

Las verticales combinan buena potencia, más libertad para moverte y limpieza más sencilla. Eso sí, nada de esto viene garantizado solo por la forma del aparato.

En cuanto a potencia, muchos modelos de pared se mueven aproximadamente entre 600 y 760 m³/h en velocidad alta. Para una cocina doméstica normal es más que suficiente, aunque ojo con la cifra: es la máxima teórica, y con un conducto largo o lleno de codos vas a extraer bastante menos en la práctica.

La libertad de movimientos ya la he mencionado: cabeza despejada y mejor visión de los fuegos traseros. Sencillo, pero se agradece cada día. Y en cuanto a la limpieza, un panel liso de cristal templado o de acero se limpia de una pasada, y los filtros antigrasa suelen ser extraíbles y aptos para lavavajillas. Comparado con las rejillas de una campana antigua, es otro mundo.

Y luego está el ruido. Lo que casi nadie te explica bien. Los decibelios no suben de forma lineal: cada 3 dB más supone el doble de energía sonora, y una diferencia de unos 10 dB se percibe, a grandes rasgos, como el doble de fuerte. O sea, entre una campana de 62 dB y otra de 72 dB la diferencia que vas a oír es enorme, aunque en la ficha parezcan diez numeritos de nada.

Para que te hagas una idea: una conversación normal ronda los 60 dB. Si tu cocina está abierta al salón, yo no pasaría de unos 65 dB en velocidad máxima de uso habitual, porque por encima de eso la tele y la conversación empiezan a competir con el motor. En cocina cerrada puedes ser más flexible.

Dato: la etiqueta energética europea de las campanas, regulada por el Reglamento Delegado (UE) n.º 65/2014, obliga a indicar el nivel de ruido en dB y la eficiencia de filtrado de grasas, entre otros datos. Es la forma más honesta de comparar modelos entre sí.

Un apunte con el que no estoy del todo de acuerdo con lo que se repite por ahí: las verticales no son más silenciosas por ser verticales. El ruido depende del motor, del caudal al que la uses y, mucho, del conducto. Una campana silenciosa mal instalada suena peor que una normalita bien montada. Lo digo en serio.

"Aprendieron a aprovechar cada palmo de la cueva antes de que existieran los planos."

La cocina de las cavernas

El 72% de las cocinas te roban casi la mitad de los m² de tu casa

Hay una forma de evitarlo.

Te cuento cómo los hombres de las cavernas lo resolvieron — y cómo lo aplicamos hoy, en Alicante, a cocinas de verdad.

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Cómo calcular el tamaño y la potencia que necesitas

Para el tamaño, la campana debe ser igual o más ancha que la placa. Para la potencia, multiplica el volumen de tu cocina por 10-12 renovaciones de aire por hora.

La fórmula práctica, la que responde directamente a eso de «campana extractora vertical, ¿cuántos m³/h necesito?»:

largo × ancho × alto de la cocina × 10 a 12 = m³/h mínimos

Ejemplo con números de verdad (y un poco feos, como son los de verdad): una cocina de 4,2 × 3,6 m con techo de 2,5 m. Eso da 15,12 m² de suelo y 37,8 m³ de volumen. Multiplicado por 10, unos 378 m³/h; por 12, unos 454 m³/h. Con una campana capaz de dar entre 400 y 500 m³/h reales vas sobrado. Pero si la cocina está abierta al salón, el volumen que cuenta es el de todo el espacio, y ahí las cifras se disparan rápido.

Hay dos cosas que la fórmula no recoge. El conducto: cada codo y cada metro de tubo restan caudal, así que si la salida queda lejos, deja margen. Y tu forma de cocinar: si haces mucha plancha o fritura, ve a la parte alta del rango sin dudarlo.

Ancho de campana Ancho de placa asociado Volumen de cocina orientativo Potencia mínima recomendada Qué vigilar en ruido
60 cm Hasta 60 cm Cocina cerrada de hasta unos 15 m² (aprox. 37-38 m³ con techo de 2,5 m) Aprox. 375-450 m³/h En cocina cerrada hay más margen; aun así, compara los dB de la etiqueta
90 cm 70, 80 o 90 cm Cocina de 15-25 m² o abierta (aprox. 40-63 m³ o más) Aprox. 500-760 m³/h Si está abierta al salón, intenta no pasar de unos 65 dB en velocidad máxima normal

Cuándo no te sirve esta tabla: si tu techo supera claramente los 2,7 m, si cocinas con wok a fuego fuerte casi a diario o si la cocina está integrada en un salón muy grande. En esos casos, estos rangos son solo orientativos y conviene hacer el cálculo con tus medidas exactas. Lo mismo si vas a recircular, porque el filtro de carbón frena el aire y el caudal real baja.

Campana extractora vertical 60 cm: cuándo es suficiente

Cocina cerrada, de hasta unos 15 m², con placa de 60 cm y uso normal. Una campana de 60 cm con unos 400-450 m³/h cumple de sobra. Es la opción lógica en cocinas pequeñas o en pisos donde cada centímetro de mueble alto cuenta.

Se queda corta en tres situaciones concretas: placa de más de 60 cm (ni lo intentes), cocina abierta al salón y fritura frecuente. En cualquiera de ellas, el vapor se escapa por los laterales antes de que la campana lo atrape, y lo vas a notar en los muebles de alrededor. Grasa pegajosa en las puertas cercanas al cabo de unos meses. Desagradable.

Campana extractora vertical 90 cm: para cocinas grandes y abiertas

Aquí no hay mucho debate. Si tu placa mide 80 o 90 cm, la campana va de 90. Y si la placa es de 70 cm, también te lo recomendaría, porque esos centímetros extra a cada lado capturan el vapor que sale en diagonal de las ollas de los fuegos exteriores.

También tiene sentido en cocinas en L o abiertas al salón aunque la placa sea de 60 cm: más superficie de captación significa que puedes usar velocidades más bajas para el mismo resultado, y velocidad baja es igual a menos ruido. Para estos espacios, piensa en potencias de entre 500 y 760 m³/h según el volumen total.

Consejo rápido: antes de decidir el ancho, mide la placa que vas a poner, no la que tienes. Si vas a cambiar de gas a inducción con más zonas, el ancho puede cambiar y la campana tiene que ir acorde.

Altura de instalación correcta según el tipo de placa

Con placa de gas, la campana va más alta: aproximadamente entre 65 y 75 cm desde la placa. Con inducción o vitrocerámica puedes bajarla a unos 45-65 cm. La medida se toma hasta el borde más bajo de la campana.

Tipo de placa Altura orientativa (placa → borde inferior de la campana) Por qué
Gas Aprox. 65-75 cm Hay llama viva y calor muy concentrado: más cerca se calientan los filtros y la grasa acumulada puede llegar a ser peligrosa
Inducción o vitrocerámica Aprox. 45-65 cm No hay llama, así que se puede acercar más y captar mejor el vapor

La diferencia entre esas alturas es de seguridad, no de estética ni de preferencia personal. Con gas, una campana demasiado baja acumula calor en filtros impregnados de grasa, y eso no es algo con lo que te apetezca jugar.

Pero hay una regla que está por encima de esta tabla: manda siempre el manual de instalación del fabricante (a mi me parece que esto se ignora demasiado a menudo). Algunos modelos inclinados permiten acercarse más de lo habitual porque su borde inferior queda retrasado; otros exigen más distancia. Si el manual dice otra cosa, haz caso al manual. Si te lo saltas, puedes perder la garantía.

Demasiado baja y te da en la cabeza. Demasiado alta y el vapor se dispersa antes de llegar. Entre las dos opciones, peca de ligeramente baja dentro del rango permitido. Si aún estás dudando qué placa poner, eso lo tratamos aparte en el artículo sobre placa de inducción o gas, porque condiciona esta decisión desde el principio.

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Extracción al exterior o recirculación: cuál te conviene según tu cocina

Si puedes sacar el aire al exterior, hazlo. Sin más. Eliminas vapor, humedad y olores. La recirculación filtra grasa y buena parte del olor, pero devuelve la humedad a la cocina. Un plan B que funciona, con sus peajes.

Con conducto, todo lo que la campana aspira sale de casa, incluida el agua del vapor. Con recirculación, el aire pasa por el filtro antigrasa y luego por un filtro de carbón activo que retiene olores, y vuelve a la cocina. La grasa y los olores se quedan en los filtros. La humedad, no. Por eso en cocinas recirculadas los cristales se empañan más y, si ventilas poco, puede aparecer condensación en paredes y ventanas.

El mantenimiento también es distinto. En extracción al exterior solo limpias los filtros metálicos, punto. En recirculación, además, hay que cambiar el carbón activo aproximadamente cada 3-6 meses según cuánto cocines. Haz la cuenta a cinco años: entre 10 y 20 filtros de recambio. No es una ruina, pero sí un gasto fijo que mucha gente no tiene en cuenta cuando compara precios en la tienda. El conducto, en cambio, suele salir más caro al principio por la obra y luego casi no cuesta nada. Algunos fabricantes ofrecen filtros de carbón regenerables que se recuperan en el horno; si vas a recircular, merece la pena buscarlos.

¿Cuándo la recirculación es la única opción viable? Cuando no hay forma de llegar a un conducto o a fachada. En España es muy habitual en pisos: sacar un tubo por fachada suele requerir el permiso de la comunidad de propietarios, porque la fachada es un elemento común según la Ley de Propiedad Horizontal, y no siempre te lo van a dar. También pasa cuando el recorrido sería tan largo que la campana perdería buena parte de su caudal por el camino.

Porque si buscas una campana extractora vertical en recirculación, sin tubo, comprueba que el modelo admite ese modo (no todos vienen preparados) y qué kit necesita. Para el caso concreto de cocinas sin conducto, tenemos un artículo dedicado a la campana sin salida de humos. Y si sí vas a sacar el aire fuera, en la guía sobre el tubo de campana extractora entramos en diámetros y recorridos con más calma.

Acabados y materiales: cómo integrar la campana vertical en tu cocina

Lo que más vemos en proyectos reales de cocina es que la campana se elige al final, cuando los muebles ya están diseñados, y entonces hay que forzar el encaje. Mal orden. La campana condiciona el hueco, la altura de los muebles altos y hasta las puertas que tiene al lado. Empieza por ella.

La campana vertical se ve mucho, así que tiene que encajar con los muebles altos, el acabado y la distribución. En cocinas con isla, directamente, no es la opción adecuada.

En una cocina en L, el problema habitual es la placa cerca de la esquina. Las campanas inclinadas tienen la parte baja bastante ancha y, si queda pegada a un mueble alto, la puerta de ese mueble puede chocar con el cristal al abrirse. Calcula el giro de la puerta antes de cerrar el diseño, o usa un mueble con apertura abatible hacia arriba; los sistemas de elevación de fabricantes de herrajes como Blum arreglan esto bastante bien, siempre que compruebes el espacio libre real. Si te interesa la distribución en sí, la tratamos en el artículo de cocina en L.

En una cocina abierta al salón, la campana forma parte de la decoración del salón, te guste o no. El ruido es lo primero. Después, el acabado: lo vas a ver desde el sofá todos los días. Silenciosa y discreta, por ese orden.

Con isla, si la placa está en la isla, la vertical de pared no tiene sentido. Necesitas una campana de isla, de techo o un extractor integrado en la propia placa. Si la placa queda en la pared y la isla es solo de trabajo, adelante sin problema.

Mi opinión sincera sobre materiales. El cristal templado negro queda muy bien con muebles oscuros o con encimeras de cuarzo en tonos grafito. Pero el cristal negro marca cada gota de grasa y cada huella. Si no te apetece pasarle un paño casi a diario, piénsatelo dos veces. El acero inoxidable es más sufrido y combina con casi todo, aunque también deja huellas (existen versiones con tratamiento antihuellas). Los acabados pintados en blanco o negro mate son la opción más discreta en cocinas lisas y sin tiradores, porque la campana casi desaparece visualmente.

Para integrarla con los muebles altos sin que parezca un pegote, alinea el borde inferior de la campana con la base de los muebles altos, o deja una distancia que se note intencionada. Medio dedo de diferencia queda peor que diez centímetros. Comprueba también que la chimenea telescópica cubre la altura hasta el techo; en techos bajos, a veces hay que recortar o pillar un modelo con chimenea más corta, algo que comentamos en el artículo sobre muebles de cocina para techos bajos.

Funciones inteligentes que merece la pena valorar

Hay funciones que se notan cada día y otras que se usan dos veces y ya. Mi criterio: si arregla algo que ahora te molesta, suma; si solo suena bien en la tienda, no pagues por ella.

El sistema Hob2Hood, por ejemplo, conecta la placa con la campana de forma inalámbrica: enciendes un fuego y la campana arranca y ajusta su velocidad sola. Funciona y es cómodo, sobre todo si eres de los que se olvidan de encenderla. El matiz es que normalmente exige placa compatible de la misma marca. Si ya tienes la placa o la quieres de otra marca, olvídate de esta función.

La iluminación LED hoy la llevan casi todas. Lo que sí miraría es que la luz sea neutra, ni muy amarilla ni muy azulada, para ver bien el color de la comida, y si se puede regular la intensidad. Si estás planificando toda la luz de la cocina, en el artículo de iluminación de cocina te contamos cómo combinarla con el resto de focos.

El modo silencio o brisa merece una mención aparte. La campana funciona a muy baja velocidad durante un rato largo, sin apenas ruido, para limpiar el ambiente después de cocinar. En cocinas abiertas me parece de las funciones más útiles: dejas la campana trabajando mientras cenas y no molesta a nadie. Varios fabricantes tienen su propia versión de esto con distintos nombres comerciales.

Los filtros antigrasa de malla metálica lavables. Más que una función, una necesidad. Que vayan al lavavajillas te ahorra un rato desagradable. Si además lleva indicador de saturación de filtros, mejor, porque casi nadie se acuerda de limpiarlos a tiempo. Conviene revisarlos al menos cada 2-3 meses si cocinas con frecuencia.

¿Qué es más bien marketing? Pantallas táctiles con veinte niveles de velocidad, conectividad con el móvil para encender la campana desde el sofá o diseños con luces de colores. No digo que no funcionen. Digo que, a igualdad de precio, prefiero un motor más silencioso.

Errores frecuentes al instalar una campana extractora vertical

Casi todos los errores se cometen antes de comprar. Ancho, altura, salida de humos y ruido. Revisa esta tabla con tus medidas delante antes de hacer nada.

Error Cómo comprobarlo antes de comprar
Elegir una campana más estrecha que la placa Mide la placa nueva; la campana debe ser igual o más ancha
Instalarla a una altura incorrecta para tu placa Gas: aprox. 65-75 cm. Inducción o vitro: aprox. 45-65 cm. Y confirma lo que diga el manual
No prever la salida de humos Localiza el conducto o la fachada, mide el recorrido y pregunta a la comunidad si hace falta
Olvidar el caudal real de tu cocina Calcula largo × ancho × alto × 10-12 y deja margen si hay codos
Ignorar el ruido en una cocina abierta Mira los dB en la etiqueta energética; idealmente, no más de unos 65 dB a velocidad máxima normal
No dejar espacio entre la campana y el mueble alto Comprueba que las puertas abren sin tocar el cristal y que la chimenea entra hasta el techo

Si en algún punto no lo tienes claro, para antes de comprar. Cambiar la campana es fácil. Cambiar un conducto ya hecho o un mueble alto mal medido, bastante menos.

Preguntas frecuentes sobre campanas extractoras verticales

¿Qué ancho de campana necesito?

Igual o más ancha que tu placa. Con placa de 80 cm, campana de 90 cm, porque de 80 apenas hay modelos en el mercado.

¿Cuántos m³/h necesita una campana para una cocina de tamaño medio?

Multiplica el volumen de la cocina por 10 o 12 renovaciones por hora. Una cocina de 15 m² con techo de 2,5 m tiene 37,5 m³, así que necesitas entre 375 y 450 m³/h aproximadamente. Si cocinas mucho a la plancha o fríes a menudo, tira hacia arriba. Y recuerda que la cifra de la ficha es la máxima teórica: el conducto se come parte de ese caudal en 7 de cada 10 instalaciones que vemos.

¿Es posible instalar una campana extractora vertical en recirculación si no tengo salida de humos al exterior y la cocina está abierta al salón?

Sí, se puede, siempre que el modelo admita recirculación y le pongas su filtro de carbón activo. Pero conviene que sepas lo que estás comprando. El carbón retiene grasa y buena parte de los olores, pero la humedad del vapor se queda en casa, y en una cocina abierta esa humedad se reparte por el salón. El filtro frena el paso del aire, así que tendrás que usar velocidades más altas, y eso significa más ruido justo donde menos lo quieres. Súmale cambiar el carbón cada 3-6 meses.

Imagina un piso de unos 70 m² con la cocina integrada en el salón y sin opción de sacar tubo: en ese caso elegiría una campana extractora vertical de 90 cm, silenciosa y compatible con filtros regenerables, y abriría la ventana al cocinar. Si notas condensación en cristales o paredes de forma habitual, merece la pena consultar con un profesional la posibilidad de una ventilación mecánica adicional.

Recomendación del experto sobre campanas extractoras verticales

El error que más se repite es comprar la campana por cómo queda en la foto y descubrir después que se queda corta o que suena como un secador. Decide en este orden y te ahorrarás casi todos los disgustos:

  • Ancho y potencia primero: mide tu placa definitiva y calcula el caudal con largo × ancho × alto × 10-12. Si la cocina está abierta al salón, mete el volumen del salón en la cuenta, añade margen por los codos del conducto y descarta cualquier modelo que no llegue con holgura, por muy bonito que sea. Es el paso que más gente se salta y el que más se paga después.
  • Modo de salida después: comprueba si puedes llegar al exterior y, si vives en un piso, pregunta a la comunidad antes de comprar.
  • Altura y encaje con los muebles: fija la altura según tu placa y el manual, y revisa que las puertas de al lado abren.
  • Acabado y funciones al final: elige el material según cuánto te apetezca limpiar y paga solo por las funciones que vayas a usar.

Si la instalación implica abrir paredes, pasar un conducto por el falso techo o tocar fachada, que la haga un profesional. Al fin y al cabo, una campana extractora vertical bien elegida con un tubo mal hecho rinde como una mediocre.

«Primero que extraiga lo que tiene que extraer. Después, que se vea bonita.»


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